lunes, 30 de enero de 2012

Conceptos generales y temas de la Economía


Desde sus orígenes, el ser humano siente diversas necesidades (alimentarse, protegerse de las inclemencias medioambientales y otras); todas ellas por ser propias de la persona, se califican como necesidades humanas. Las necesidades humanas son infinitas y se manifiestan como apetencias que la persona experimenta, provocándole un desequilibrio psicofisiológico; de esta suerte, el sentimiento de carencia hace que se requiera para lograr la satisfacción de una persona o de un objeto1. Por ejemplo: la sed provoca la necesidad de beber. Ahora bien, aunque las necesidades responden a una exigencia biológica, a un deseo y del factor de tipo social o ambiental, existe una marcada diferencia entre la necesidad y el deseo, ya que éste es promovido por la voluntad en cuanto a la apetencia de algo; por tanto, no es lo mismo requerir hidratarme, a querer un helado de pasta.
Por otra parte, las necesidades de los sujetos se jerarquizan. La jerarquía de necesidades más conocida es la que elaboró Abraham H. Maslow. Así, representó las necesidades humanas en forma piramidal; en la base, colocó a las necesidades fisiológicas (alimentarse, dormir y otras), seguidas por las necesidades de seguridad (protegerse), luego las necesidades sociales (socializar), enseguida las necesidades de autoestima (autoconfianza) y en la cúspide situó las necesidades de autorrealización (autodesarrollo).
Ahora bien, la sociedad humana, como conjunto organizado de personas, tiene que realizar las actividades necesarias para disponer de los instrumentos adecuados para satisfacer las necesidades; a estos instrumentos se les denominan bienes, mientras que a los bienes de carácter inmaterial se les llama servicios y la acción de adquirirlos y disponer de ellos, consumo2.
Por consiguiente, a través de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, las personas satisfacen sus necesidades; si éstas ocurren de forma espontánea, se les denomina hechos económicos, en cambio serán actos económicos si se toma consciencia de la manera en que se logra satisfacer las necesidades3. Así, se dará una relación directa entre la necesidad que se desea satisfacer y el bien a través del cual se consigue satisfacerla. A los bienes que sirven para producir otros se les denomina recursos o factores productivos y se consideran limitados, lo que lleva a situar dos núcleos centrales de la problemática económica: la escasez y la elección. Si los bienes fueran ilimitados, podrían satisfacerse todas las necesidades humanas; la realidad demuestra que, aunque las necesidades humanas son ilimitadas, no ocurre lo mismo con los bienes, que son escasos, ya que la mayor parte de ellos son consecuencia de un proceso de producción, es decir:
-  de una transformación de unos bienes en otros (maíz en tortillas).
-  la combinación de bienes para alcanzar el que se desea (mezcla de los ingredientes de un pastel).
-  de un conjunto de acciones que necesita un bien para que pueda ser apto para el consumo directo que se desea (servicios médicos).
A los bienes que sirven para producir otros se les denomina recursos o factores productivos (tierra, trabajo, capital y organización); considerarlos limitados, lleva a situarnos en los dos núcleos centrales de la problemática económica: la escasez y la elección.
1 Véase: Astudillo Ursúa, Pedro. Elementos de Teoría económica (para los estudiantes de Derecho). México, D.F.: Porrúa, 1995, p. 33-35.
2 Véase: Calan, Piere de. Prohibido a economistas. México, D.F.: Limusa, 1986, p. 21-23.
3 Véase: Méndez Morales, José Silvestre. Fundamentos de Economía. 2ª ed. México, D. F.: McGraw-Hill. 1996, p. 6-8.
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María Teresa Vizcaíno López
1.1.2. La escasez y la frontera de posibilidades de producción
La Economía estudia el modo en que la sociedad elige y decide como satisfacer sus necesidades con recursos que son escasos y que podrían utilizarse para producir bienes distintos y satisfacer necesidades alternativas la actividad humana en su totalidad; por tanto, pueden identificarse diversos modos de producción (primitivo, esclavista, feudalista y capitalista) 4, pero en cualquiera de ellos, se identifica la problemática de la escasez. Ésta es una cuestión fundamental, porque de acuerdo con ella, la actividad humana puede ser calificada de económica o de no económica; por ejemplo, el aire es un bien: éste en su forma más habitual, es un bien libre, pero cuando se encuentra embotellado para submarinismo, pasa a ser un bien económico. Por tanto, la actividad fisiológica de respirar, solo será una actividad económica cuando se satisfaga mediante un bien económico5.
Los recursos son escasos y las sociedades, a la hora de producir bienes, sólo podrán hacerlo
de   forma   limitada.   Un   ejemplo   de   economía   simplificada:   todos   los   recursos   productivos   se
destinan únicamente a la producción de dos tipos de bienes: corundas y uchepos; por tanto, en esta
economía podrán producirse uchepos o corundas. Así, habrá que realizar elecciones sobre cómo
emplear los recursos y tratar de que con los recursos disponibles los resultados sean los mejores; de
esta forma, la Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) indica el límite hasta el que puede
llegar esta economía utilizando todos sus recursos; en este planteamiento pueden distinguirse tres situaciones6:
1. Situaciones eficientes, o sea, para producir más de un bien, hay que renunciar a producir menos de otro, además se utilizan todos los recursos.
2.  Situaciones ineficientes, es decir, es posible incrementar la producción de algún bien, sin renunciar a   otro, pero habrá recursos ociosos o despilfarro.
3. Situaciones inalcanzables, éstas superan los niveles máximos de producción.
Este esquema permite subrayar las dos ideas básicas que definen la Economía: escasez (porque con los recursos disponibles sólo se pueden alcanzar unos niveles de producción) y elección (porque debemos elegir que bien producir y a que bien renunciar). Esto permite introducir un concepto elemental en Economía: el del costo de oportunidad, es decir, la cantidad de un bien a la que hay que renunciar para poder obtener algo más de otro bien. Este costo permite medir lo que supone pasar de una combinación a otra en la FPP.
Se identifica el crecimiento o decrecimiento económico con un aumento o disminución del número de bienes que una economía puede producir.
Las dos razones básicas que explican los movimientos de la FPP son las existencias de factores productivos y el nivel de desarrollo tecnológico. Los factores o recursos productivos son empleados por las unidades económicas para producir bienes y servicios, cuyo objetivo es el consumo o uso posterior en la producción. Cualquier aumento o disminución de estos factores, provocará un desplazamiento de la FPP, en el mismo sentido; el aumento de factores productivos puede deberse tanto a aspectos cuantitativos (más personas en la vida activa, nuevos capitales) como cualitativos (capacitación y formación en el trabajo), que serán elementos fundamentales para incrementar la competitividad.
1.1.3. La elección y los problemas económicos básicos
Cuando la persona está consciente de sus múltiples necesidades, ésta tendrá que realizar elecciones;   así,    la    forma    en    que   las   personas    reaccionan    a    las   condiciones    cambiantes,    las
4 Véase: Mochón, Francisco. Principios de Economía. Problemas y casos. México, D. F.: McGraw-Hill. 2002, p. 34-38.
5 Véase: Zorilla Arena, Santiago. Cómo aprender Economía. Conceptos básicos. México, D.F.: Limusa. 2003, p. 33-35.
6 Véase: Mochón, Francisco. Op. cit., p. 41-42. 18
dificultades y las oportunidades, afectarán sus decisiones económicas. Los agentes a menudo actúan impulsivamente, quizá contra sus propios intereses, o con un espíritu público quizá igualmente opuesto a sus propios intereses personales, las personas actúan para satisfacer ciertos objetivos con preferencia a otros, es decir, que poseen una escala de preferencias que gobierna sus elecciones. El análisis económico hace uso de modelos en los que se supone que los agentes compran en el mercado más barato y venden en el más caro. Suponer que las personas son altruistas irracionales está todavía más lejos de la verdad que suponer que son egoístas racionales. De esta suerte, la elección es otro aspecto fundamental de la Economía y supone dar respuesta a tres problemas económicos básicos7:
¿Qué se va a producir y en qué cantidad? Elegir qué bienes se van a producir, y en qué número, será una decisión económica fundamental o primaria.
¿Cómo se van a producir esos bienes? La elección de cómo producir un bien, altera el resultado final, además de los gastos de producción (por ejemplo: bordar a mano o a máquina); por tanto, esta elección será también una cuestión de gran trascendencia en la problemática económica.
¿Para quién se producen esos bienes? Responder a esta cuestión equivale a establecer la forma en que se llevará a cabo la distribución de los bienes producidos e identificar a quiénes satisfacer sus necesidades económicas.
1.1.4. Sistema económico y las actividades económicas
El sistema económico, objeto de estudio de la Economía y subsistema del sistema social, es fundamental para el abordaje científico de los fenómenos de producción y distribución de bienes y servicios; de esta suerte, la Economía forma parte de las llamadas ciencias sociales y estudia la problemática de la escasez de bienes y la elección.
El sistema económico es el conjunto de relaciones básicas, técnicas e institucionales que caracterizan la organización económica de una sociedad; “el sistema económico tiene por base la estructura económica que surge de la existencia de necesidades humanas que plantean los problemas económicos básicos. Éstos se resuelven a través de las actividades fundamentales que se pueden realizar gracias a la existencia de factores productivos”8. De esta suerte, las actividades económicas se encuentran vinculadas con la producción de algún bien o con la prestación de cierto servicio. Así, las actividades económicas relacionadas con la explotación de algún elemento de la naturaleza se denominan actividades del sector primario (por ejemplo: cultivo de chiles); las actividades económicas destinadas a la transformación de bienes se consideran del sector industrial (v. g. producción de salsa picante) y las actividades económicas relativas a la prestación de servicios se estiman del sector terciario (por ejemplo: la atención que recibe un comensal al acudir a un restaurante)9.
Ahora bien, la actividad económica no puede entenderse sin una referencia inicial a la división del trabajo y la especialización de los individuos. Los sujetos entienden que resulta más eficiente especializarse en aquello en lo que uno puede ser más eficaz, de forma que se obtenga el máximo producto que luego pueda intercambiarse por los bienes y servicios que otros han conseguido el especializarse a su vez. Con este esquema de funcionamiento, las sociedades han aumentado la producción de bienes y servicios. Por consiguiente, la especialización permite conseguir niveles superiores de habilidad; la división de trabajo permite una organización más eficaz, aprovechando al máximo el tiempo, los espacios y las herramientas10.
Ibídem, p. 14.
Méndez Morales, José Silvestre. Op. cit., p. 9. Véase: Mochón, Francisco. Op. cit., p. 38-41. 0 Ibídem, p. 47.
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Por otra parte, la posibilidad de intercambio es imprescindible para que pueda funcionar ese esquema de división del trabajo y de especialización. Para muchos autores, este intercambio es la base explicativa de la actividad económica. Este intercambio puede imaginarse como un trueque, es decir, un intercambio directo de bienes por bienes, pero éste sólo puede desarrollarse cuando no aparece el dinero, un bien que sirve como unidad de cuenta y que se acepta universalmente como medio de pago. Tengamos en cuenta que el intercambio de bienes por bienes, es sumamente complicado, ya que tienen que coincidir las necesidades mutuas de los intercambiadores. Esto lo facilita el dinero, un bien admitido por todos11.
Teóricamente, los dos sistemas económicos básicos serían el de sistema de mercado y el de dirección central. En el primero, las decisiones económicas resultan del juego enfrentado de los intereses contrapuestos de compradores y vendedores; en el segundo, es la autoridad la que decide qué, cómo y para quién producir. Durante décadas, éste no ha sido el criterio de distinción entre los dos sistemas, sino que se distinguía según se reconociera o no el derecho a la propiedad privada. Si se reconocía este derecho, estaríamos ante un sistema capitalista, y si por el contrario la propiedad de los medios de producción era colectiva, estábamos ante un sistema socialista; el enfrentamiento entre estos dos modelos caracterizó buena parte del siglo XX. A la combinación más cercana de ambos sistema se le ha denominado sistema de economía mixta12.
1.1.5. Agentes económicos
En toda actividad económica, aparecen tres agentes económicos básicos: los productores de los bienes, los consumidores y el Estado13. Los individuos cumplen fácilmente los dos primeros papeles; por eso, en una economía sencilla, las transacciones se producen entre economías domésticas. Según la actividad económica se va haciendo más compleja y la especialización más fuerte, la división de trabajo supera las estrictas fronteras de lo próximo y se hace incluso internacional. La producción se torna más compleja y la organización de los factores productivos pasa a exigir una estructura estable y con vida propia que recibe el nombre de empresa.
Las economías domésticas mantienen su papel de consumidores y detentan la propiedad última de los factores productivos; son suyos la fuerza del trabajo, la tierra y el capital.
Junto a estos dos agentes básicos aparece enseguida un tercer agente, el Estado; detrás de este concepto, se engloba todo el conjunto de agentes que tienen encomendada la administración de bienes y servicios en pro de los intereses colectivos a través de tres grandes funciones básicas:
-Estableciendo el marco normativo
- Captando recursos de los procesos de producción y consumo, a través de tributos que exige coactivamente del sector privado.
-Inyectando recursos a través de la prestación de bienes y servicios (defensa, seguridad, sanidad, educación y otros) o de transferencias monetarias a las empresas y a las economías domésticas.
El papel del Estado ha ido variando a lo largo del tiempo y difiere sustancialmente de un país a otro. Además, el término Estado se utiliza con otras denominaciones como gobierno, administración pública o sector público; sin embargo, cada una de esas palabras encierra realidades notoriamente distintas. Lo que no es extraño es que el Estado sea titular de la propiedad de las empresas, que por esta razón reciben el nombre de empresas públicas.
Op. cit., p. 47-48. Op. cit., p. 17-24. Op. cit., p. 2-6 y 10-11.
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1.2. La Economía como ciencia social
El vocablo “ECONOMÍA” proviene de las voces griegas OIKOS (casa) y NOMOS (administrar) que conformaron la palabra OIKOSNOMOS, es decir, la “administración del patrimonio de la casa”14.
Aristóteles utilizó el término Economía para designar al estudio de la administración de los bienes. De esta manera, dedujo que había tantas economías como formas de gobierno y señaló que la Economía aplicada a un hogar debía llamarse Economía Doméstica; la referida a un reino, debía denominarse Economía Regia; la de una provincia, Economía Provincial y la correspondiente a una polis, Economía Política.
Con el paso del tiempo, la Economía se ha consolidado como una ciencia y se han construido múltiples conceptos acerca de ella15; no obstante, la Economía sigue conceptualizándose alrededor de los términos de la necesidad, la escasez y la elección16.
La Economía forma parte de las llamadas ciencias sociales17; por tanto, utiliza como instrumento de análisis la observación de los datos que se dan en la realidad y a partir de estos elaborará teorías que permitan explicar el comportamiento humano en materia económica, así como predecir cómo será éste en el futuro.
La Economía, como toda ciencia social, posee dos características que la diferencian de otros tipos de ciencias:
1. La imposibilidad de lograr certeza en la predicción de los resultados con base en experimentaciones controladas.
2.   La   pertenencia   del   investigador   al   universo   que   estudia   (esto   hace   inevitable   que   las normas y valores del mismo interfieran en sus conclusiones).
La Economía sigue los métodos lógicos de razonamiento que se emplean en todas las ciencias empíricas, es decir, aquellos basados en la experimentación. La proposición particular describe la causa de la ocurrencia, y la predicción específica o deducción describe el efecto. Todas las ciencias empíricas son sistemas de hipótesis en los que es posible obtener una visión del mundo mediante la deducción pura. La Economía intenta establecer proposiciones que sean universalmente aplicables y capaces de explicar la realidad y susceptibles de verificación. Por lo tanto, las construcciones teóricas del economista son necesariamente modelos abstractos del mundo real e invitan a la crítica y las conclusiones derivan de definiciones y supuestos artificiales.
1.2.1. Enfoques analíticos de la Economía
En la ciencia económica, se aprecian diversos enfoques al analizar su objeto de estudio. De esta suerte, la Economía descriptiva se encarga de generar y recolectar la información relacionada con el fenómeno económico, es decir, sus funciones consisten en la observación y descripción pormenorizada, el ordenamiento y la clasificación de datos. En tanto, la Teoría económica (también denominada como Economía pura o Economía Política) tiende a explicar lógica y sistemáticamente las causas de los fenómenos económicos, de la forma en que se manifiestan y de los efector inmediatos e indirectos que generan sobre los agentes y el sistema en generan18. Por su parte, la Economía aplicada se encarga de usar los conocimientos existentes para analizar la realidad económica; para alcanzar su objetivo, emplea las teorías, técnicas y conceptos elaborados
Astudillo Ursúa, Pedro. Op. cit., p. 17. Véase: Calan, Piere de. Op. cit., p. 159-169. Véase: Zorilla Arena, Santiago. Op. cit., p. 28-33. Véase: Astudillo Ursúa, Pedro. Op. cit., p. 19. Op. cit., p. 20.
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por la Economía pura. Hay que resaltar que diversas teorías económicas resultan de utilidad para que el gobierno intervenga en la Economía; por ello, se afirma que la Política Económica es el conjunto de acciones que realiza el Estado para intervenir en el sistema económico, empleando el conocimiento generado por la ciencia económica, con el objetivo de mejorar el funcionamiento del sistema económico19.
En otro sentido, desde la Macroeconomía se estudia las causas del comportamiento de los sistemas económicos, utilizando como herramientas los cambios y los niveles que experimentan sus diversas variables agregadas, para establecer las relaciones específicas que se dan entre éstas y que condicionan dicho comportamiento; las variables que usualmente utiliza son: el nivel de renta nacional, el consumo, el ahorro, la inversión, el empleo, la inflación, el déficit externo, el déficit público, el tipo de cambio y otros. Mientras que la Microeconomía es un enfoque analítico de la teoría económica que se concentra en el estudio del comportamiento de agentes individuales y la asignación de recursos escasos entre finalidades alternativas; su objeto de estudio son los individuos, familias y empresas, con el fin de determinar la asignación eficiente de los recursos utilizados en su producción y fijar los precios de los bienes en mercados específicos.
Por otra parte, es importante resaltar la diferencia entre lo positivo y lo normativo en el campo de la Economía. La Economía positiva analiza los fenómenos económicos y establece las causas de su acontecer, extrayendo conclusiones sobre sus efectos en el sistema económico o en parte de él; o sea, los postulados de la Economía positiva hacen referencia a lo que es, a un hecho que se ha producido y que es posible demostrar que existe como tal; por ejemplo, cuando baja el precio de los automóviles, se incrementa la venta de éstos. En tanto, la Economía normativa analiza las distintas alternativas que se presentan en determinados sucesos económicos valorando los posibles efectos al tomarse una decisión y no otras, es decir, la Economía normativa hace referencia al “deber ser” y se basa en una creencia o convencimiento personal; un ejemplo: si se construyeran más carreteras, subiría la venta de vehículo. En definitiva, aunque la distinción es importante, a veces resulta difícil trazar una frontera nítida entre los dos enfoque, porque la presencia de juicios de valor es casi siempre inevitable en el análisis económico20.
1.2.2. La Economía y su relación multidisciplinaria
La Economía estudia las actividades humanas orientadas a la satisfacción de las necesidades con medios escasos. No obstante, los problemas económicos están entretejidos en la compleja red de fenómenos sociales; sólo por los fines analíticos, cada ciencia social “aísla” los problemas específicos. De esta suerte, los diferentes enfoques de las ciencias sociales analizan la misma complejidad desde puntos de vista diferentes; estos enfoques no son excluyentes sino complementarios21. En forma sencilla, la Economía se encuentra en el lugar de confluencia del mundo físico y el mundo social, de la tecnología y de la psicología. Los principios económicos vienen determinados o influenciados y, a su vez, determinan e influencian muchas ramas del conocimiento de las ciencias físicas y sociales22. Las principales son: Geografía, Geología, Física, Mecánica, Biológica, Química, Lógica, Matemáticas, Estadística, Psicología, Política, Derecho, Antropología, Demografía, Administración, Sociología, Informática, Ética e Historia.
La Economía y la estructura social forman un binomio inseparable; por ello, es impensable estudiar a la Economía sin analizar sus estrechas relaciones con la sociedad. De ahí, su relación con
Op. cit., p. 20-21.
Véase: Mochón, Francisco, Op. cit., p. 17-24.
Véase: Trangay Vázquez, Greta. Historia del Pensamiento   Económico. Morelia, Michoacán: UMSNH. 2005, p. 15-16.
Véase: Zorilla Arena, Santiago. Op. cit., p. 24-28.
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la Sociología, ya que la creación de la riqueza y del trabajo dan origen a las distintas formas de sociedad.
La ciencia económica y la Administración se relacionan, ya que ambas analizan las políticas monetarias, crediticias y bancarias; ambas buscan la maximización del beneficio. De esta suerte, la Administración se influye por criterios macro y microeconómicos, pues los administradores tienen que estudiar “la unidad productiva como elemento básico de desarrollo general, analizar las relaciones concretas de producción en el contexto social general y comprender la importancia de sus funciones determinantes: producción y distribución de bienes y servicios”23.
La Economía puede contribuir con la Contaduría a eliminar algunos problemas como devaluación, inflación y crisis que afectan a cualquier agente económico, ya que “el contador se va a desenvolver en un medio socioeconómico en donde los factores económicos se vuelven cada vez más importantes para su vida personal y profesional, y debe estar preparado para entender todos los factores económicos que influyen en su vida”24.
La ciencia económica  y la Informática  se relacionan toda vez que para tomar las mejores
decisiones económicas, tanto macro como micro, se requiere el tratamiento y manejo automático
de la información; por ejemplo: las organizaciones procesan y analizan la información económico-financiera25.
La Economía se apoya en la Psicología para encontrar respuestas a las reacciones del ser humano frente a los estímulos económicos, es decir, la Economía requiere conocer cómo actúa el hombre para satisfacer ciertas necesidades; de esta forma, se utilizan diversos modelos para sugerir u opinar respecto el comportamiento humano. También la ciencia económica tiene estrechos nexos con la Historia; así, para explicar las luchas económicas es necesario acudir a la Historia.
Se ha dicho que Economía y Derecho son las caras de una misma moneda, pues “si el derecho es un instrumento para realizar la justicia, la economía política cobra sentido en cuanto se encamina al bienestar social, a la justicia social. Lo económico debe enmarcarse por la formación jurídica y lo jurídico no debe ignorar el latir de lo económico”26. Por tanto, la actividad económica funciona dentro de las condiciones impuestas por el ser humano; la más importante de estas condiciones es el marco jurídico que gobierna la propiedad. En un Estado democrático la mayor parte de la propiedad es privada. Un sistema de mercados competitivos y la iniciativa privada son la base de su estructura, las normas que regulan la formación y conducta de las empresas es la segunda piedra y la estructura de contratos es la tercera. Conjuntamente, la organización empresarial ha mantenido sus mercados en una situación más competitiva, además en los mercados existe un cambio de actitud con respecto a la economía pues ha dado lugar a una nueva legislación. Por tanto, los nexos entre la Economía y el Derecho son múltiples: relaciones constitucionales, civiles, mercantiles, bancarias, fiscales, laborales y otras27.
La Economía se interesa por las cantidades; por ello, el leguaje, los métodos y las técnicas
de las Matemáticas son de utilidad para el razonamiento deductivo. La Econometría surgió como
resultado   de   estas   combinaciones;   en   tanto,   la   Estadística   es   un   sustituto   de  los   experimentos
controlados que no pueden llevarse a cabo debido a la imposibilidad de aislar los fenómenos sociales28.
Méndez Morales, José Silvestre. Op. cit., p. 26.
Ibídem, p. 25.
Op. cit., p. 26.
Herrerías, Armando. Fundamentos para la Historia del Pensamiento Económico. México, D. F.: Ed. Limusa. 2005, p. 17.
Véase: Astudillo Ursúa, Pedro. Op. cit., p. 21-26.
Ibídem, p. 29-30.
23
1.2.3. Los supuestos en el análisis económico
El análisis económico se centra en elegir, describir y relacionar las variables económicas, entendiendo como tales toda circunstancia que influye en las decisiones relacionadas con los problemas económicos fundamentales. Las variables económicas son infinitas. Cuando se cuantifican esas variables se tiene un dato económico; estos datos pueden compararse entre sí de dos maneras fundamentales: en serie temporal y de corte transversal. Las proposiciones económicas pueden exponerse de diversas formas, casi siempre complementarias entre sí (enunciado verbal, ilustración mediante tablas, formulación matemática y mediante gráficos). De esta forma, se considera que una ley económica consiste en “toda proposición de carácter general, causal y condicional, válida para grupos o para un hombre, considerado como medio, deducida a partir de unos postulados y de unas hipótesis determinados” 29.
Para realizar análisis de la realidad económica, se requieren hacer abstracciones teóricas auxiliadas de conceptos y categorías. Se dice que “los conceptos económicos son las representaciones mentales de la esencia o características fundamentales de los hechos y fenómenos económicos”30; por su parte, las “categorías económicas son aquellos conceptos que sólo se dan en determinadas fases del desarrollo de la sociedad; por tanto, tienen un carácter menos general y con menor validez histórica, ya que desaparecen cuando se desarrollan nuevas formas sociales”31.
Para explicar la realidad económica, se estudian las relaciones causa-efecto de las variables económicas; para tratar de perfilar las relaciones entre estas variables, se construyen modelos que sirven para hacer predicciones y contrastar si una determinada teoría económica es o no cierta. La verificación de las teorías confrontándolas con la evidencia es un proceso que consta de las siguientes etapas:
1. Enunciar la teoría de modo que se pueda verificar, es decir, de forma que se proporcionen predicciones de la respuesta de una variable a los cambios de la otra o en las otras.
2. Recopilar los datos relevantes. Para verificar una teoría se hace necesario la búsqueda de datos que permitan contrastar la hipótesis.
3.  Comparar las predicciones de la teoría con la realidad.
4. Análisis del posible grado de asociación entre las variables y preguntarse si existe razón para creer que las asociaciones descubiertas son causales. Esta cuarta etapa es fundamental para considerar dónde reside la verdadera causa de un hecho. Existen varias posibilidades:
. Determinar qué variable es causa de la otra.  Normalmente, aquel que se produce primero
será el que en principio se considere causa del segundo. . Determinar si la relación es puramente causal. El modo de solucionar este problema es ampliar el tamaño de la muestra. A medida que esto se hace, los sucesos anormales tienden a verse diluidos entre los normales. . Analizar si la posible relación entre dos variables puede producirse por la interacción de una tercera variable (colectivo niños, adultos, variable estatura, ingresos. La variable estatura, enmascara a la variable ingresos que es la importante.) Todos los modelos parten de unos supuestos previos que condicionan el análisis y limitan su validez; una primera exigencia de cualquier modelo es hacer explícitas esas suposiciones previas. Así, en cualquier modelo, se toman en consideración determinadas variables que se suponen fundamentales; estos efectos sólo son válidos “si las demás circunstancias no varían” (cláusula ceteris paribus). La utilización de esta presunción es frecuente; hay que considerarla implícita
Op. cit., p. 32.
Méndez Morales, José Silvestre. Op. cit., p. 18.
Ibídem, p. 19.
24
mientras no se diga otra cosa. Es también una de las primeras limitaciones de los análisis, puesto que la realidad es mucho más compleja que los modelos, pero suponer que los demás aspectos no varían, es un supuesto poco realista. Para algunos autores, no importa que los supuestos sean irreales, sino evaluar si los resultados que se derivan de los mismos se ajustan o no a la realidad; si se ajustan la teoría ha de considerarse válida. En cambio, para otros autores es imprescindible el realismo de los supuestos; de lo contrario, la teoría económica no será correcta.
Por tanto, una teoría científica es una estructura lógica que permite, partir de unos supuestos, extraer determinadas conclusiones. Las teorías económicas tratan de analizar y predecir el comportamiento de las personas; para explicar dichos comportamientos se recurre a modelos, éstos son una simplificación y abstracción de la realidad, en la que se seleccionan aquellos elementos o variables que se consideran que influyen significativamente en la cuestión y se excluyen los que se estiman poco relevantes.
Para comprobar si la selección efectuada ha sido la correcta, se contrastan las predicciones establecidas por el modelo con lo que ocurre en la realidad. Si el comportamiento de los sujetos no es acorde con el modelo, éste no será válido.
1.2.4. La Economía y su historia
El deseo de abundancia constituye el principio exterior que mueve a los agentes económicos y los obliga al intercambio; a partir de ello, se pone en marcha una mecánica social -el mercado-donde las relaciones entre dichos agentes están reguladas automáticamente. De esta concepción, la Economía postula la universalidad del individuo racional -el homo economicus- que persigue su interés y busca maximizar su utilidad (desde Jevons se postula que “lo económico es la mecánica de la utilidad y del interés individual”).
La Economía ha rivalizado con las ciencias de la naturaleza, donde el modelo fue construido por Newton. Su ambición ha sido siempre encontrar las leyes de los fenómenos sociales, tal como se descubrieron para explicar los fenómenos naturales. Por ello, Quesnay y los fisiócratas franceses coincidían con Montesquieu y Condorcet en la idea de “un determinismo social igual al determinismo físico”.
Definida así, la Economía ha pasado a ser la ciencia que descubre y promueve el principio de la racionalidad -concebido éste como principio universal de toda acción humana– y, más aún, “la ciencia social” de todos los tiempos, inventada como el método que garantizaría la autorregulación de la sociedad.
La dimensión económica también existía en las sociedades más primitivas (en esas sociedades, por lo general, cumplía la función de aprovisionamiento y satisfacción de necesidades); esa función estaba articulada o regida por las particulares relaciones sociales dominantes que se establecían en ese tipo de sociedades y no necesariamente por “la economía” (o ahorro). En efecto, la elección entre medios y fines puede estar inducida, en términos operativos, por la “insuficiencia y la escasez” mediante la lógica de la acción racional, como es el caso en nuestras sociedades modernas, lo mismo que por otras preferencias sociales, por ejemplo, “lo cierto frente a lo equivocado” (elección moral), por la competencia de “honor” (los hombres se esfuerzan por aumentar su prestigio para mejorar su participación en el juego redistributivo de la riqueza), por las relaciones de parentesco y otros, en el que la situación de “escasez” puede presentarse o no (eso es una cuestión de hecho).
En consecuencia, mediante la diferenciación de la “definición sustantiva” (lo verdadero) de la “definición formal” de lo económico, esos pensadores contradicen la supuesta calidad “científica” de la economía, lo mismo que las definiciones de lo económico de Von Mises, Samuelson, Burling. Las famosas categorías universales de la Economía en estos autores, no serían otras que las propias de la economía moderna mercantil: la “elección racional” en una situación de escasez
25
no vale sino en una sociedad como la nuestra. Por lo tanto, las categorías de la economía no pueden ser aplicables a todas las sociedades que no sean las modernas y no son universales. Esos economistas extrapolaron las concepciones de los siglos XIX y XX (en particular, de Sombart y Weber) que, en la Historia de la Filosofía consagra el sentido y futuro de las teorías económicas modernas como resultados de un desfile racional de doctrinas y procesos, sucediéndose uno tras otros, como el movimiento del péndulo de un reloj.
La consecuencia de los análisis históricos es que la Economía –la elección inducida por la lógica de la acción racional- no ocupa, en las sociedades y en la historia, los mismos “espacios” en la vida social de los individuos; por el contrario, cambia de lugar dependiendo del tipo de sociedad y, en particular, de los efectos que produce en el interior de las múltiples sociedades. Sin embargo, el sentido y el futuro de la Economía o de la racionalidad instrumental que la cobija (su lógica “freudiana” de satisfacción de las necesidades humanas por la abundancia de “bienes escasos”), están integrados a otros fenómenos sociales (por ejemplo, a la regularidad de crecimiento de la población y de sus asentamientos y actividades, a los efectos o problemas económicos específicos que aparecen con esa regularidad, como los problemas relacionados con la vivienda y la salud, la infraestructura y el transporte).
Lo mismo ocurre con el estatus del “trabajo remunerado” y otras cuestiones centrales de la vida cotidiana, donde su integración a otros fenómenos sociales, dificulta de sobremanera la comprensión exacta del rol que juega ese concepto determinante y esencial en el desarrollo de las doctrinas económicas.
Por último, un razonamiento más crítico de la Economía fue el de Proudhon y Marx, cuando intentaron denunciar acremente su positivismo: “mientras perduren las falsas necesidades y las falsas instituciones, como la propiedad, mientras predomine la cultura de la ganancia, la economía no será más que expresión del infortunio social”. Para esos pensadores del siglo XIX, la Economía expresa de la realidad empírica lo mismo que esa realidad rechaza en los hechos: la “armonía general”. Siguiendo un curso cauteloso de esta idea, se afirma que hay una crisis, no por una falta total de armonía, sino porque existe argumentación: la incertidumbre y las crisis. Esta consideración lleva a revisar las crisis de la historia y de las teorías económicas.
1.3. Objeto, método y evolución de la Historia del pensamiento económico
1.3.1. Historia económica e Historia del pensamiento económico
La Historia económica analiza el éxito (o fracaso) alcanzado por los distintos sistemas económicos en la producción de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades de consumo del ser humano (básicamente alimentación, vestido y cobijo). Para entender esta relación, la Historia económica aplica los métodos económicos e históricos al estudio del pasado, dando a la denominación pasada un sentido lato. De ahí su íntima relación con la Economía del desarrollo, de la que se convierte en el campo empírico de pruebas. La Historia económica, como ciencia que se preocupa por entender la relación del individuo con el medio que le rodea, se asemeja a otras ciencias sociales e incluso a otras ciencias de la naturaleza. Así, pese a que los puntos de partida y los enfoques sean distintos, todas ellas comparten un objetivo último: mejorar la comprensión de la relación del ser humano con el medio circundante y, por ende, su capacidad de dominarlo en beneficio propio. A partir de estos presupuestos generales, cada rama de la ciencia se ocupa de una parcela distinta de la relación del hombre con el medio.
La Historia económica es un puente entre la Historia y la Economía, y la colaboración entre estas dos disciplinas, pese a las diferencias o quizá debido a ellas, no deja de ser fructífera y enriquecedora. Cada una aporta su propia concepción teórica y metodológica. La Economía comparte con la Historia económica el método de investigación. La Teoría económica aplicada ala Historia actuaría como hipótesis explicativa, si bien en este caso la predicción se refiere al pasado, un pasado cuya mejor comprensión es necesaria para evitar errores en el futuro.
La Historia económica es la Economía retrospectiva con un elemento diferencial: es la Economía del largo plazo. No es sólo que la Historia económica se remonte en el pasado, es que estudia períodos largos, lo que exige una modificación importante del método económico. Por ello, el historiador económico tiene que emplear una mayor cantidad de intuición que el economista del corto plazo, debido a la gran limitación de los modelos económicos, que generalmente son de equilibrio parcial, y también a que el número de variables que debe tener en cuenta es mucho mayor. De ahí que se afirme que las ventajas del estudio de la Historia de la Economía son “una mejor comprensión del proceso creativo”, además de proporcionar “una sensibilidad ante la clase de ideas que muestran „resistencia en una disciplina científica” y permitir “la mejor compresión de la teoría económica contemporánea, a través de una estimación de las deficiencias de las teorías del pasado y de los obstáculos superados por los principios que sobreviven”32.
Como se ha aseverado, la Historia aporta la perspectiva del cambio al estudio de las economías pasadas. Así, Schumpeter en su Teoría del Desarrollo Económico, señalaría que si no hay cambio, no hay Historia. De esta suerte, la Historia se preocupa por encontrar y analizar las causas que dieron lugar a determinados acontecimientos. Incluso en numerosas ocasiones, lo que se intenta analizar y entender es por qué determinados acontecimientos no tuvieron lugar. En su búsqueda de causas o leyes que expliquen por qué determinados acontecimientos tuvieron o no lugar en un momento y lugar dados la Historia económica ha de recurrir en numerosas ocasiones a la utilización de variables extraeconómicas. Ni siquiera los cambios que afectan exclusivamente a la organización y distribución de bienes y servicios pueden explicarse siempre en función de variables exclusivamente económicas; factores institucionales, ideológicos, políticos, etcétera, pueden intervenir, y de hecho intervienen, en la generación del cambio. Los determinantes del cambio son múltiples, y la tarea del historiador consiste en discriminar el peso que debe otorgarse a cada uno de los distintos factores que intervienen en el proceso de cambio para lo que cuenta con la inestimable ayuda de la Econometría, rama de la Economía que permite la contrastación matemática de ciertos supuestos teóricos.
La razón, quizá, de que la Historia económica sea el punto de encuentro de todos estos especialistas es que, al no darse el supuesto ceteris paribus a largo plazo, todas las variables de esas otras ciencias que el economista a secas puede esconder bajo la alfombra, deben ser tenidas en cuenta por el historiador económico.
Cabe precisar que la materia que se cursa no debe ser confundida con la Historia económica, ya que la Historia del pensamiento económico es la historia de los conceptos y teorías sobre los fenómenos económicos. A través de esta materia se pasa revista al pensamiento económico que, desde sus primeras elaboraciones hasta la actualidad, ha ido configurando lo que hoy conocemos como Economía.
La Historia del pensamiento económico estudia los conceptos y las teorías sobre los fenómenos económicos a partir de las aportaciones de sus autores. Durante los últimos años esta disciplina ha recibido diversos nombres, que, en definitiva, ampliaban o reducían el término pensamiento económico: ideas, doctrinas, sistemas, análisis y teoría. Contrapartida, Schumpeter, en Historia del Análisis Económico, muestra que estos conceptos sólo son diferentes maneras de abordar la Economía como ciencia, es decir, el análisis económico. De esta manera, el análisis económico se define como el conjunto de aspectos científicos del pensamiento económico. Estos
32 Ekelund, Robert B. y Hébert, Robert F. Historia de la Teoría Económica y su Método. 3ª ed. México, D.F.: McGraw-Hill. 2005, p. 5-6
aspectos, que están determinados por técnicas estadísticas, históricas, teóricas y sociológicas, nos ayudan a obtener resultados científicos y, por lo tanto, su conjunto es el análisis económico. Además, el análisis económico suele articularse alrededor de determinadas ideologías o de objetivos de política económica, que con una finalidad más normativa que positiva, determinan los sistemas de economía política, tal y como se conocían a principios del siglo XIX, o las doctrinas económicas como se conocen en la actualidad. Por último, la conjunción de opiniones e ideas referidas a los temas económicos y articulados alrededor de la política económica vienen definidas a través del pensamiento económico.
Cabe destacar que los autores y corrientes de pensamiento que se analizan en el transcurso del ciclo escolar han sido agrupados según su metodología, pero también según su coincidencia en el tiempo, ya que este aspecto les ha conferido un estilo diferencial. Algunas de las diferencias entre autores de un mismo período son célebres, pero estas diferencias siempre son menores que las que han existido entre una misma línea de pensamiento en diferentes épocas. Evidentemente, las épocas escogidas coinciden con los períodos de la historia económica y social, y, a grandes rasgos, pueden identificarse con los períodos de otras disciplinas como la historia.
1.3.2. La evolución histórica del pensamiento económico
Como se ha afirmado, “una historia del pensamiento económico debe ser selectiva; de otro modo se saturaría al lector y no sería de gran ayuda. La selección requiere interpretación; por tanto, escondidos en el proceso de selección subyacen las predilecciones del historiador, sus prejuicios y su sistema de valores”33. En este sentido, se considera que los primeros autores enfrentaron a los hechos económicos desde una óptica ética o moral; hay una base común a todos los comentarios de Platón, Jenofonte, Aristóteles, de los tratadistas romanos, de los escolásticos. Tratan de juzgar moralmente cuestiones tales como el tipo de interés, el justiprecio o las relaciones laborales amo-esclavo. Ese enfoque se mantiene durante toda la Edad Media; así, la Baja Edad Media tiene su referente en la historia del pensamiento económico con la escolástica34.
En el siglo XV, se produce un salto epistemológico con el surgimiento del mercantilismo. No se trata de juzgar moralmente sino de recomendar a los gobernantes medidas políticas que enriquezcan al país. La economía mundial es vista como un juego de suma cero en el que el enriquecimiento de uno, implica necesariamente el empobrecimiento de otro. Se trata de robustecer la producción interior y de debilitar el proteccionismo de los demás países. Aconsejan la acumulación de metales nobles (bullonismo) y estudian el dinero, al que por primera vez consideran como una mercancía más cuyo valor viene dado por su escasez o abundancia relativa. Surge así la teoría cuantitivista del dinero en la que son pioneros los autores de la Escuela de Salamanca: Martín de Azpilicueta (1493-1586) y Tomás de Mercado (¿?-1575).
A mediados del siglo XVIII, un grupo de intelectuales franceses dirigidos por Quesnay, proponen por primera vez un esquema coherente del funcionamiento del sistema económico (tableau economique). Los fisiócratas consideraron que la riqueza circula entre tres grupos sociales: la clase productiva (los agricultores), la clase estéril (los artesanos y comerciantes) y los propietarios (la nobleza, el clero y los funcionarios). El Estado debe mantener este orden natural mediante tres reglas: el derecho a la propiedad, la libertad económica (el laissez faire, laissez passer) y la seguridad en el disfrute de esos derechos y libertades. Por consiguiente, la Fisiocracia aportó     dos     contribuciones     relevantes     (concepto     de     excedente     económico     y     esquema     del
Landreth, Harry & Colander, David C. Historia del pensamiento económico. México, D.F.: CECSA. 2002, p. 3. Véase: Gutiérrez Pantoja, Gabriel. Historia del Pensamiento Económico. México, D.F.: Oxford. 2004, p. 8-35.
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funcionamiento de una economía) para hacer de la Economía una disciplina autónoma del conocimiento científico35.
En 1776, la publicación del libro La Riqueza de las Naciones de Adam Smith se consideró el origen de la Economía como ciencia. Para Adam Smith, el Estado debía abstenerse de intervenir en la economía, ya que si los hombres actuaban libremente en la búsqueda de su propio interés, había una mano invisible que convertía sus esfuerzos en beneficios para todos; Smith tuvo muchos seguidores que componen la llamada escuela clásica. Los clásicos escribieron en una época en la que la industria estaba conociendo un desarrollo sin precedentes y uno de sus objetivos principales fue la denuncia de las ideas mercantilistas restrictivas de la libre competencia que estaban extendidas en su época; su preocupación principal fue el crecimiento económico y temas relacionados como la distribución, el valor y el comercio internacional. Los clásicos tratan de entender por qué los diamantes tienen un precio superior al agua, a pesar de que ésta es mucho más útil para la vida del hombre; por tanto, distinguen entre valor de uso y valor de cambio36. Malthus, estudiando la población y Ricardo analizando las rentas, llegaron a conclusiones pesimistas. Consideraban que la fase de crecimiento acabaría en un Estado estacionario en el que los trabajadores recibirían como salario la cantidad estrictamente necesaria para su subsistencia.
Estos conceptos clásicos serán la base teórica utilizada en El Capital de Karl Marx. Marx, discípulo de Ricardo, vivió la primera gran crisis del capitalismo industrial en la década de 1830 y la consecuente crisis política de 1848; por ende, tiene que dar una explicación de esas convulsiones. La teoría que elabora, predice la evolución socioeconómica futura e invita a los trabajadores a participar activamente acelerando la transformación del sistema. Partiendo de la teoría ricardiana del valor-trabajo, deduce que el salario percibido por los trabajadores es exactamente el costo de producirlo. La plusvalía es la diferencia entre el valor de las mercancías producidas y el valor de la fuerza de trabajo que se haya utilizado. Las relaciones de producción en el sistema capitalista y la superestructura jurídica que emana de ellas determinan que la plusvalía sea apropiada por la clase burguesa, los propietarios de los medios de producción. Las fuerzas del sistema empujan a la clase dominante a una continua acumulación de capital lo que provoca la disminución de la tasa de beneficios a la vez que la concentración del capital en muy pocas manos. La progresiva mecanización crea un permanente ejército industrial de reserva que mantiene los salarios al borde de la depauperación. La contradicción entre la concentración de capital en pocas manos y la organización por la industria de masivas estructuras disciplinadas de trabajadores, provocará necesariamente el estallido de la revolución social y la “expropiación de los expropiadores”.
La corriente principal que emanó de los clásicos fue el marginalismo también llamado neoclasicismo. A partir de la década de 1870, tres grandes economistas inician esta corriente (Carl Menger, en Viena, en torno al cual se forma la Escuela Austriaca; León Walras, creador de la Escuela de Lausana; y William Stanley Jevons); sus aportaciones incluyen los conceptos de costo de oportunidad, costo marginal, la utilidad marginal y equilibrio general que siguen siendo el cuerpo principal de los manuales de Economía. Son los neoclásicos, los que explican satisfactoriamente el problema del precio de los diamantes y el agua. El precio de todas las cosas es un resultado del equilibrio entre su oferta y su demanda; son las conductas de los productores y los consumidores tratando de maximizar sus beneficios y su utilidad las que conducen a una situación de equilibrio general. La Escuela Austriaca, que había sido fundada por Menger, se mantuvo durante    todo    el    siglo    XX    en    su    tradición    metodológica,    fuertemente    crítica    con    todos    los dominantes. Desde la concesión del Premio Nobel de Economía en 1974 a von Hayek, uno de sus más destacados líderes, esta corriente se vio rejuvenecida y expandió su influencia y prestigio. Ahora bien, la primera gran síntesis de la ciencia económica, englobando las doctrinas de los clásicos con la de las diferentes escuelas marginalistas, la realizó Marshall cuyo libro Principios de Economía fue el primer manual moderno de Economía.
A finales del siglo diecinueve y principios del veinte, un grupo de economistas americanos desarrollan un método de análisis de la realidad social que se conoció como la Escuela Institucionalista; estos autores destacaron el papel que tienen en el sistema económico los hábitos de conducta y de pensamiento de la comunidad que quedan plasmados en las instituciones sociales. Las críticas de Veblen de las conductas típicas del capitalismo están revestidas de un acervo y divertido sarcasmo; aunque durante mucho tiempo se consideró que era una corriente de pensamiento "extinta", su influencia siguió presente en mayor o menor medida en un gran número de economistas contemporáneos.
En la década de los años treinta del siglo XX, los países de occidente sufrieron una grave crisis económica, conocida como la Gran Depresión. El marginalismo no estaba capacitado para explicar ese fenómeno. En 1936, Keynes publicó su Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, el libro que, sin duda alguna, influyó en la forma de vida de las sociedades industriales tras la segunda Guerra Mundial. Según Keynes, las decisiones de ahorro las toman unos individuos en función de sus ingresos mientras que las decisiones de inversión las toman los empresarios en función de sus expectativas; por ello, no hay ninguna razón por la que ahorro e inversión deban coincidir. Cuando las expectativas de los empresarios son favorables, grandes volúmenes de inversión provocan una fase expansiva; cuando las expectativas son desfavorables, la contracción de la demanda puede provocar una depresión. El Estado puede impedir la caída de la demanda aumentando sus propios gastos37.
Atendiendo a las propuestas keynesianas, los gobiernos de los países industriales iniciaron una activa política de intervención aumentando progresivamente sus gastos y el peso del sector público. El keynesianismo fue adoptado como paradigma dominante en todas las universidades occidentales. Esta vez es Paul Samuelson quien realiza la síntesis teórica entre las diversas corrientes dando lugar al neokeynesianismo como una fusión de la teoría neoclásica con la keynesiana. Algunos economistas, los llamados postkeynesianos, consideran sin embargo que las ideas de Keynes fueron excesivamente deformadas por esa fusión y por los vulgarizadores y que en su forma original aún tienen mucho que aportar para comprender el funcionamiento de la economía.
Durante los años cincuenta y sesenta del siglo veinte, sólo un pequeño grupo, los monetaristas nucleados en la llamada Escuela de Chicago bajo el liderazgo de Milton Friedman, mantuvieron un espíritu crítico, condenando la discrecionalidad en la política económica, el excesivo peso del Estado, y proponiendo alternativas basadas en las más tradicionales medidas de tipo monetario38. La crisis económica de los años setenta al presentar simultáneamente inflación y paro, algo inexplicable para los esquemas keynesianos, les dio la razón en muchas cuestiones. De esta escuela surgen las corrientes neoliberales que dominaron la ciencia económica durante los años setenta y ochenta.
Durante la segunda mitad del siglo veinte, surgieron algunas corrientes de la teoría económica que analizaban campos aparentemente dispersos y específicos: el análisis económico del  Derecho,  la  elección  pública,  la  nueva  teoría de la empresa  y los  contratos,  la  teoría  de  los
37 Véase: Iglesias Suárez, Alfredo. Apuntes del Pensamiento Económico y Financiero. 2ª ed. Albacete, España: Editorial Bomarzo. 1991, p. 12-13.
38 Ibídem, p. 50-51.
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costos de transacción y la economía de la información, entre otras. En la actualidad, se acepta que todas estas corrientes forman parte en realidad de un programa de investigación que se conoce como neoinstitucionalismo.
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Bibliografía
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.   Mochón, Francisco, Principios de Economía. Problemas y casos. México, D. F.: McGraw-Hill. 2002.
• Méndez Morales, José Silvestre. Fundamentos de Economía. 2a ed. México, D. F.: McGraw-Hill. 1996.
.    Trangay Vázquez, Greta. Historia del Pensamiento    Económico. Morelia, Michoacán: UMSNH 2005.
•  Zorilla Arena,  Santiago.  Cómo aprender Economía.  Conceptos básicos. México, D.F.: Limusa. 2003.
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