lunes, 30 de enero de 2012

El mercantilismo y la transición al liberalismo

El mercantilismo como doctrina económica del nacionalismo
El mercantilismo es una doctrina económica (política económica) que aparece en un periodo intervensionista y “describe un credo económico que prevaleció en la época de nacimiento del capitalismo, antes de la Revolución Industrial” (Ekelund y Hébert, op. cit, pág. 43). El término “mercantilismo” fue inventado en 1763 por Mirabeau, para describir el sistema de ideas económicas dominantes durante los siglos XVI, XVII e inicios del XVIII.
El concepto de “mercantilismo” se define a partir de los grandes descubrimientos geográficos, consecuencia de la apertura de las rutas comerciales marítimas por los portugueses entre el siglo XV y 1500 (fecha del descubrimiento de Brasil) y la consolidada corriente inagotable del metal precioso (oro y plata principalmente) llevado desde los territorios nuevos a Europa, en particular después del establecimiento de los virreinatos de Nueva España y de Perú, por los castellanos.
Los españoles del siglo XVII, llegaron a considerar al mercantilismo, como el sentido mismo de la riqueza mediante la teoría del enriquecimiento de las naciones a través de la acumulación de metal precioso. El oro y la plata constituyen el objetivo del comerciante y por lo tanto, el impulso al intercambio de mercancías. El oro y la plata por sí mismos no generaron los acontecimientos económicos de la época, sino que lo que conjuntamente con otras causas fueron moldeando la economía europea de esos tiempos, dichas causas fueron: los grandes descubrimientos geográficos, el renacimiento, la reforma religiosa, la aparición del estado moderno y el régimen colonial, o sea de la 1ª Globalización o del primero sistema-mundo, según la expresión del historiador francés Fernand Braudel.
Íntimamente conectado a la emergencia del Estado-nación moderno y basado en la existencia del binomio “metrópoli-colonias”, el mercantilismo asumió formas nacionales, de las cuales destacamos: España, Inglaterra, Holanda, Francia e Italia durante los siglos XVI, XVII y XVIII. En esta época, el mercantilismo evoluciona de tal manera que genera un estudio apropiado y se traduce como una actividad económica, a tal grado que se habla de políticas económicas y normas económicas. Al mercantilismo se le empieza a conocer con otras denominaciones, mismas que dan sentido a su concepto, estas son: sistema mercantil, sistema restrictivo, sistema comercial, Colbertismo en Francia y Cameralismo en Alemania.
Derivado de la expansión militar europea e del incipiente desarrollo manufacturero, como complemento de la producción clásica de la agricultura, el mercantilismo incrementó notablemente el comercio internacional. Los mercantilistas fueron los primeros en identificar la importancia monetaria y política del comercio internacional.
El pensamiento se puede sintetizar a través de las nueve reglas de Von Hornick (citadas por Ekelund y Hébert, op. cit., pág. 44):
1. Que cada pulgada del suelo de un país se utilice para la agricultura, la minería o las manufacturas.
2.  Que todas las primeras materias que se encuentren en un país se utilicen en las manufacturas nacionales, porque los bienes acabados tienen un valor mayor que las materias primas.
3. Que se fomente una población grande y trabajadora.
4. Que se prohíban todas las exportaciones de oro y plata y que todo el dinero nacional se mantenga en circulación.
5.  Que se obstaculicen tanto cuanto sea posible todas las importaciones de bienes extranjeros.
6.  Que donde sean indispensables determinadas importaciones deban obtenerse de primera mano, a cambio de otros bienes nacionales, y no de oro y plata.
7.  Que en la medida que sea posible, las importaciones se limiten a las primeras materias que puedan acabarse en el país.
8.   Que se busquen constantemente las oportunidades para vender el excedente de manufacturas de un país a los extranjeros, en la medida necesaria, a cambio de oro y plata.
9.  Que no se permita ninguna importación si los bienes que se importan existen de modo suficiente y adecuado en el país.
3.1.2. El mercantilismo como proceso económico
Como consecuencia de lo anterior, emergieron de manera natural tres cuestiones fundamentales que generaba esta lucrativa actividad comercial:
•  el monopolio de exportación,
•  el problema de los cambios y su derivación,
•  el problema de la balanza comercial.
En la obra The Circle of commerce (1623), Misselden desarrolló un concepto de balanza comercial expresado en términos de débitos y créditos, presentando el cálculo de la balanza comercial para Inglaterra desde la Navidad de 1621 hasta la Navidad de 1622.
La idea mercantilista de “balanza de comercio multilateral” corresponde a la actual noción de “balanza de pagos” y se compone de cinco cuentas:
1.  Cuenta corriente (=balanza comercial)
1. Mercancías
2. Invisibles (fletes, seguros, etc.)
2.  Cuentas de capital
1. A corto plazo
2. A largo plazo
3.  Transferencias unilaterales (donaciones, ayuda militar, etc.)
4.  Oro
5. Errores y Omisiones
3.2. La crítica del mercantilismo 3.2.1. Fisiócratas
Los fisiócratas sostienen que el principal derecho natural del hombre consiste en el disfrute de los resultados de su trabajo, siempre que tal disfrute pueda armonizarse con los derechos de los demás.
Los gobiernos no deben interferir en los asuntos económicos más allá del mínimo absolutamente imprescindible para proteger la vida, la propiedad y mantener la libertad de contratación.
Se atribuye al francés Vincent de Fournay (Francés: 1712-1759) la famosa frase: “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar).
Para los fisiócratas, la agricultura era el único sector genuinamente productivo de la economía capaz de generar el excedente del cual dependía todo lo demás.
Lo anterior incrementaría la proporción perteneciente a los terratenientes, el excedente se destinaría posteriormente a elaborar y consumir productos manufacturados con lo cual aumenta la demanda y la riqueza de la nación.
Para esta Escuela, la riqueza de una nación procedía de la capacidad de producción, y no de la cantidad de oro y plata que poseyeren, por lo cual se centraran no en el estudio del dinero, sino en las fuerzas reales que permiten el desarrollo económico.
3.2.2. Pre-liberales
En el contexto del pensamiento económico, pueden ser identificados los precursores del liberalismo económico con Thomas Hobbes, David Hume y Bernard de Mandeville. En primer término, Hobbes afirmaba que el Estado no interviniera en los asuntos de carácter económico y esto hizo que se colocara en la lista de los precursores del liberalismo económico. Decía que el interés personal es la fuerza que mueve la actividad humana.
Pero el interés personal difiera de individuo a individuo. El liberalismo habría de considerar tres: tierra, trabajo y capital. Y, sin gobierno puede surgir el caos, debido al conflicto a los intereses individuales.
Por su parte, David Humme es considerado precursor del liberalismo por su idea de libertad. Escribió varias obras, siendo la más importante en economía Discurso político (1750 vedas); en éste trata diversos tópicos económicos, entre los que destacan el comercio, moneda y el crédito.
Hume advierte que el dinero en demasía es perjudicial, porque hace subir los precios, pero que si bien por una parte es la situación desventajosa, por la otra resulta benéfica, puesto que da a la nación que lo poseen mayor poderío en las guerras de los problemas exteriores, además de permitir el adelantó industrial y comercial.
Y Bernard de Mandeville, por su parte, fue precursor del naturalismo económico, llamado también realismo. Éste se basa en que el naturalista aceptada desigualdad y la lucha como incentivo de salir de la vida, ya que éstas aseguran su permanencia y su percepción; acepta la vida tal y como es. Hace notar las diferencias individuales de clase, pues la vida es un conjunto que se beneficia con la lucha, permitiendo así la supervivencia de los mejores.
De su obra Fábula (1705) sus líneas más importantes son: El gobierno debe ser moderado; la propiedad de la tierra hace el hombre envidioso; para que haya riqueza, y por tanto artes y ciencias, es necesario enseñar comercio y artesanías; promover la navegación, protegerá el comerciante y estimular comercio en cada rama; hay que favorecer el empleo; la felicidad de la población depende siempre de los frutos de la tierra y del trabajo; lo único que puede hacer al hombre industrioso, es tener una cantidad moderada de dinero, porque disponer de muy poco lo desalienta o desespera, y mucho lo vuelve insolente o perezoso; y el circulante monetario debe estar en proporción al número de personas ocupadas y los salarios en proporción al precio de los víveres.
Bibliografía
•    Ekelund, Robert B. y Hébert, Robert F. Historia de la Teoría Económica y su Método. 3a ed. México, D.F.: McGraw-Hill. 2005.
•     Gutiérrez Pantoja, Gabriel. Historia del Pensamiento Económico. México, D.F.: Oxford. 2004.
•    Herrerías, Armando. Fundamentos para la Historia del Pensamiento Económico. México, D. F.: Ed. Limusa. 2005.
•     Trangay  Vázquez,   Greta.  Historia del Pensamiento Económico.  Morelia,  Michoacán: UMSNH. 2005.
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