viernes, 14 de noviembre de 2014

Archivamiento de denuncias violencia familiar

Aunque se cree que las mujeres maltratadas podrían dejar a sus parejas si realmente lo desearan, la realidad es otra, pues las mujeres maltratadas en muchos casos no tienen la capacidad de tomar decisiones, o si las tienen, permanecen en una relación violenta, debido al estilo de vida que han desarrollado y por distintas razones como: esperar que la relación mejore, temor de “destruir” la familia, alejamiento de sus amistades y de su familia por imposición de su pareja, temor por su seguridad y la de sus hijos, dependencia de los ingresos económicos de su pareja, carencia de autoestima debido a la violencia de su pareja, no tener un lugar a donde ir, amenazas de parte de la pareja con hacerle daño si lo deja y dependencia emocional del agresor.

De otro lado las mujeres víctimas de violencia familiar, en la mayoría de los casos no hacen público su problema por temor a su pareja o por vergüenza; permanecen en silencio, manteniendo una relación patológica, a este comportamiento se suma el acondicionamiento social acerca del rol femenino, que privilegia actitudes como la sumisión y pasividad, lo que perpetúa su posición de víctima.

Asimismo es falsa la creencia y popular expresión “más me pegas más te quiero”, debemos entender que las mujeres no disfrutan la violencia, por el contrario, se sienten humilladas, denigradas, afectadas en su integridad y en su honor. Se utiliza de manera inadecuada e irresponsable el término de masoquista para explicar el comportamiento de la mujer cuando regresa con su pareja después de un episodio de agresión; no regresa porque le guste la violencia sino porque tiene la esperanza que la pareja haya cambiado y que cesarán las agresiones.

En la coyuntura descrita líneas arriba, se aprecia otro fenómeno, cual es el gran porcentaje de investigaciones que terminan siendo archivadas en sede fiscal, de manera que, de los casos en que la víctima finalmente decide denunciar, un porcentaje elevado, cercano al cuarenta por ciento, termina en una resolución de archivo, por diversas causas, entre las cuales principalmente se encuentra el desinterés de la víctima, la misma que luego de interponer la denuncia, no vuelve a acercarse a las
instalaciones policiales a fin de continuar con la investigación, así, no presta su declaración, ni concurre al Médico Legista, de manera que no existe ni siquiera la sindicación directa en contra del agresor, ni se acreditan las lesiones que sufriera.

Las razones del mencionado desinterés podemos situarlas, de un lado, en la pérdida de confianza en el sistema estatal de resolución de conflictos, y de otro, en el inicio de un nuevo ciclo de violencia, donde la víctima, creyendo que su agresor va a cambiar, no continua con el trámite de la denuncia que interpuso, en unos caso como muestra de la confianza que tiene en el cambio, y en otros, por presión del mismo agresor.

Como es de verse, existe un preocupante panorama, en el que se deja ver miles de personas víctimas de violencia familiar, que no encuentran ningún amparo, ni solución a su problema, aspecto que únicamente se superará cuando el sistema de represión de estas acciones, sea inmediato y eficaz, pero además, cuando desde sede policial, se de soporte psicológico a la víctima, extremos estos que empoderarán a la misma y probablemente logren que el porcentaje de denuncias que terminan en una resolución archivo disminuya considerablemente, lo que implica que más personas serán las que busquen una real solución a la violencia que viven.
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